Puñetazos y empatía, ¿de qué lado estás?

Estoy en el bus Madrid-Pamplona volviendo del Chorrievento, el evento presencial de SEO que organiza David Cuesta, fundador del Chorriclub. A diferencia del viaje de ida, donde tenía menos espacio que en cualquier viaje de Vueling que recuerde, ahora voy escribiendo en mi iPad esta newsletter como si fuera un autentico nómada digital viajando en primera clase. Solo que esto no da beneficio, claro. Solo a ti, que te la gozas leyéndolo. Mientras me colocaba bien en mi asiento de emprendedor digital, en la parte delantera una madre con su hija casi se lían a puñetazos con el conductor.
Bueno, no ha sido para tanto; pero se ha liado bien y se ha puesto bien hot el asunto. No me he enterado muy bien porque los nómadas digitales estamos muy ocupados con nuestros ingresos pasivos, creo que a ella se le había olvidado el carnet de estudiante físico, el conductor le decía que tenía que pagar el billete entero pero que tenía que ser sí o sí en cash (no son listos, eh). Y claro, estamos en 2025 y la gente no lleva 26 pavos encima. Casi sin darle opción alguna, estaba ya diciéndole que se tenía que bajar. A todo esto, íbamos con media hora de retraso.
En ese momento he ido a hacerme el héroe, ya que tenía efectivo y además con cambios, gracias a haber pagado una palmera con un billete de 50, pero he pensado: ¿si nadie está grabando, voy a pagarle el billete y ni siquiera voy a ser viral? Bueno, en realidad es que he visto que una chica de delante ya le estaba dando lo necesario. Viva el Bizum.
Todo esto ha sucedido mientras intercambiaban una ristra de palabras no muy acogedoras. Y a ver, yo entiendo que el trabajador quiera cumplir con su deber y el de la empresa, pero creo que esa labor se puede llevar a cabo de buenas maneras, con respeto. Y ayudar o facilitar las cosas cuando alguien ha tenido un problema creo que no es un esfuerzo tan inmenso. ¿Dónde queda la empatía? ¿Nunca has estado en una situación de ****** donde lo último que necesitabas era que te apagaran un cigarrillo en el ojo?

Todo lo contrario ha sido la experiencia en el Chorrievento. Era mi primera vez en algo así y fui con la idea preconcebida de que la gente iría a vender su libro, seguir la dinámica de saturación por monetización de la que hablaba en el último post y poco más. Y a ver, está claro que el famoso networking es para lo que es, pero he de decir que me lo pasé de lujo y conocí gente que poco tiene que ver con el conductor al que he confiado mi vida las próximas horas. También puse cara a David Cuesta, que es con quien aprendí a hacer webs y a desgranar lo útil del humo en los vídeos de Romu. No voy a hacer un diario del fin de semana, pero os aseguro que cumplí con mi plan principal del viaje: comer y beber como un cosaco. Ese es mi networking, el carisma de un borracho.

Me habría gustado poder aprovechar la mañana para dar una vuelta por el centro, pero por algún motivo que desconozco (quizás relacionado con haber dormido en las 3000 viviendas de Madrid), me he levantado con el tobillo como si me hubiera pasado un camión por encima.
Miguelillo, el rey del spam, me preguntaba si me había salido rentable el finde. Barra libre, solomillo, hamburguesas, charlas, un poco de hacer el mal en la dark web, mi primera acreditación como Dios del Fracaso, y todo acompañado de viejos y nuevos colegas mientras grababa un vlog para el canal de Youtube. Yo creo que, aunque los expertos posicionadores me han vuelto a activar la ansiedad por monetización, sí, me ha salido rentable. Y ahora para casa y a seguir con la vida real.
Cuidado con la semana, que ya debe de ser lunes.
A.