Deja de MONETIZAR TODO

Seguro que alguna vez has oído la expresión «la época dorada de YouTube», o algo similar. Podría parecer que esa época es precisamente la que vivimos ahora, con un algoritmo que supuestamente premia la calidad y creadores ganando cantidades ingentes de dinero. Sin embargo, siempre que he oído a alguien usarla, ha sido para referirse, precisamente, a una época en la que los creadores tenían un objetivo muy diferente en mente: crear. Y ya.
Tampoco existía el concepto de «creador de contenido», más bien eran frikis. Y YouTube no generaba ingresos, o al menos la mayoría no sabía que podía hacerlo. Casey Neistat, por ejemplo, lo descubrió después de haber generado más de 100 millones de visitas. Sí, 100 millones.
Ahora, por el contrario, monetizar es el único objetivo que parece válido para «crear contenido», ya sea en YouTube, en Instagram o en la red social que toque. Leo a gente que quiere crear vídeos pero no sabe de qué. ¿No debería ser al revés el proceso? ¿Querer contar algo y luego buscar cómo hacerlo?
Quiero ser famoso pero no sé a qué reality apuntarme.
En Instagram no paran de salirme señoras cercanas a la jubilación expertas en marketing de todo tipo: de farmacias, de veterinarios o de la última magufada pseudocientífica que esté de moda. Han pasado en poco tiempo de tener vergüenza a la cámara, a comprarse el peor micro de Aliexpress y grabarse dando lecciones sobre cómo crecer en una red en la que sus vídeos apenas superan las 40 visitas. Y lo que es peor: pagando a Instagram para promocionar su «emprendimiento».
De Tiktok y sus batallas en directo mejor ni hablamos.
Y no solo cada vídeo o cada post tiene que ser un copo más en la bola de nieve eterna de la lucha por la atención ajena: además, tiene que ser rapidito. «Es que llevo 2 vídeos y todavía no soy viral, ¿qué hago mal?», escribe alguno.
¿Dónde quedó hacer las cosas por gusto? Por el placer de hacerlas. Por las risas. Por la divulgación. Por el puro entretenimiento de su propia generación.
Hago esto porque me apetece, como quien se come un torrezno.
Y no me malinterpretes, claro que todo el mundo quiere generar más dinero, y más en esta época de desequilibrio económico que nos toca vivir, pero si el objetivo único de cada cosa que hacemos es generar ceros a la derecha, acabamos llenando el mar de ese plástico que es la mediocridad más absoluta.
Abres tu red vertical favorita y todo son gurús transpersonales con certificación de coach en todología.

La primera vez que yo generé dinero de manera directa en internet creo que fue en 2017 con una tienda de dropshipping. Me dio tanto asco ganar dinero cobrándole a una persona un 2000% más por un producto que yo no llegaba ni a ver, que el mismo día en que hice la primera venta cerré la web. Era el auge de los micronichos, yo viralizaba cuentas de Instagram y hacer dinero era relativamente sencillo.
¿Pero a qué precio?
Tampoco pretendo venderte el cuento de la meritocracia: «haz lo que te gusta y acabarás triunfando». Seguramente no. Pero al menos harás algo que te guste. Y luego, quién sabe. Si tienes uno de esos llamados «trabajos normales», probablemente ya dedicas 40 horas semanales a algo que detestas. No hagas esa sensación tu 24/7.
A mí me gustaría que esta newsletter la leyeran 100 000 personas para poder meter aquí una cuña publicitaria y redactarla mientras disfruto del sumo en directo en Tokio. Pero de momento no es mi objetivo. Mi objetivo es forzarme a escribir, a redactar, a crear material para futuros vídeos. Y si encima a alguna de las 20 personas que la lee le gusta, es un win-win. Y si no, al menos el win es para mí.
Así que recuerda: puedes tener hobbies que no moneticen. Al menos, de momento, no pone lo contrario en el BOE. O eso creo. Tampoco creo que nadie se lea el BOE.
Tu hobby podría ser leer el BOE. Piénsalo.
Y suerte en la semana que entra.
A.