He hackeado mi cerebro
No, tranquilo, no te has suscrito a la newsletter de Adrià Solà sin querer (y espero que menos todavía queriendo). Pero quiero compartir contigo el truquito que he encontrado para engañar a mi cerebro, que es como la piedra de Sísifo, todos los días empujándolo para que cuando llega el ocaso me diga: no ha sido suficiente.
Aunque técnicamente debería tener tiempo suficiente para hacer muchas cosas que me gustaría hacer, siento que no lo tengo porque tengo la necesidad de estar produciendo para intentar conseguir una vida mejor continuamente. Algo bastante irónico de por sí, un poco como la fábula del pescador y el empresario.
No es algo consciente o premeditado, es una necesidad. Si dedico tiempo a socializar, al ocio, me siento culpable porque podría haber dedicado ese mismo tiempo a intentar generar. Generar. Generar. Da igual qué, pero generar. O al menos intentarlo.

Y hace unos días, sin buscarlo, encontré una pequeña solución, si es que se puede llamar así. Compartí en mi newsletter de IA cómo había conseguido crear una herramienta que, con solo ponerle el título, crea vídeos enteros de cualquier duración listos para subir a YouTube. Yo no tengo que hacer nada: no tengo que abrir el editor, no tengo que escribir el guion, nada. Solo poner un título y darle a generar. Generar.
De hecho, ahora estoy tranquilamente escribiendo esta newsletter en mi nuevo rinconcito de escritura, con mi nueva mesa (por la que Amazon me ha estafado un dinero que no piensa devolverme), mientras el ordenador está creando un vídeo de 2 horas para un canal de “filosofía para dormir” que estoy probando.
Parece una tontería, pero me he dado cuenta de que mientras el ordenador está generando algo, yo estoy más tranquilo y puedo hacer otras cosas sin esa presión de la falsa productividad.

Es más, he enviado este mail sin imagen porque no quiero interrumpir el proceso.
Y gracias a esta tontería (con la que, no nos engañemos, seguramente me haga millonario) puedo dedicar tiempo a otras cosas: escribir, leer, grabar, pasear, jugar a Diablo 2… las cosas que merecen la pena.
Así que dejo el PC generando un vídeo de 2 horas de longitud, la chuleta atemperando, y me voy a por el día 53 saliendo a correr sin excusas. Productividad al fallo.
Un abrazo,
A.